lunes, 3 de abril de 2017

LA LUZ DE LA TIERRA

                             La luz de la tierra de Daniel Wolf


Ya sabéis lo muchísimo que disfruto sumergiéndome en una novela histórica que transcurra en la Edad Media, y si además, dicha novela, está protagonizada por personajes ya conocidos con los que había vivido una historia de lo más apasionante, entonces esa novela tiene ya prácticamente varias estrellas de la puntuación ganadas.

Hoy os traigo La luz de la tierra, continuación de la maravillosa novela La sal de la tierra , en la que pudimos descubrir a Michel Fleury y su evolución desde la nada hasta llegar a convertirse en un prestigioso mercader y alcalde de la ciudad de Varennes.

En esta segunda entrega de la saga, Michel Fleury, sigue ocupando el puesto de alcalde y una posición privilegiada en el consejo de la ciudad. Continúa trabajando por los ciudadanos de Varennes, por la igualdad de los más desfavorecidos y por posicionar a la villa en un punto de vital importancia para el comercio de la zona. De hecho, una de sus nuevas ideas, será poder celebrar una feria de carácter anual en Varennes, teniendo en cuenta la importancia que tenían las ferias en aquellos días, por ser lugar de encuentro entre los comerciantes de muchos puntos de Europa, y por todos los impuestos y dinero que dicha celebración aportaría a la ciudad y a sus habitantes. Sin embargo, el ambicioso proyecto, no alcanzará el éxito esperado, y serán muchas las dificultades y muchos los inconvenientes y obstáculos que el alcalde y sus allegados tendrán que superar para poder salir airosos de este duro trance que afectará seriamente a la ciudad.

Además de Michel, en esta novela será también su hijo Rémy el que desempeñe un papel protagonista de la historia. Para disgusto de sus padres, Rémy, nunca se sintió atraído por el negocio del comercio familiar; sus sueños, sus ambiciones, su pasión, siempre estuvieron vinculados a los libros, y es por ello que se ha convertido en el primer ciudadano laico en abrir un taller de escritura en una ciudad. Rémy, para disgusto del abad del monasterio, que ve cómo peligra la labor de su scriptorium, se ha convertido en un verdadero artista como iluminador de libros, reconocido ya en muchos lugares de Europa, desde donde le llegan con frecuencia encargos para que ilustre o haga copias de obras para gentes importantes de la nobleza. Pero por si no hubiera puesto en su contra ya lo suficiente a todo el clero de la ciudad, su próximo proyecto no hará más que empeorar las cosas: Rémy tiene un sueño que cambiará realmente la ciudad, quiere construir la primera escuela laica, en la que todos los niños de Varennes puedan estudiar sin importar su nivel económico, ya que hasta el momento, sólo los que podían permitirse las tasas que cobraban en la escuela del monasterio, eran los que tenían la posibilidad de recibir una formación. Pero la escuela soñada por Rémy, no sólo quiere ser diferente en cuanto a ser más igualitaria, sino que pretende que lo que se imparta en esa escuela sea de utilidad para los niños en su futuro: no quiere que los niños aprendan sólo salmos, quiere que aprendan aritmética, geometría, gramática…quiere que se formen en condiciones, pues es consciente de que unos ciudadanos bien formados, lograrán que las ciudades del mañana sean ciudades pioneras en grandes avances y grandes progresos.

Pero el hecho de tener al clero en contra por su profesión, enemistándose nuevamente con ellos por el sueño de construir su escuela, y finalmente, enamorándose perdidamente de la mujer de la que no debería haberse enamorado, harán que la vida del taciturno y tranquilo Rémy se complique hasta el punto de poner a la ciudad en una grave y seria encrucijada, en la que serán muchos, los que incluso, lleguen a temer por sus vidas.

Además de los personajes masculinos, nuevamente el autor, ha logrado crear unos personajes femeninos fuertes, inteligentes, potentes, capaces de traspasar con su garra, su decisión y su energía las páginas del libro. Me ha encantado de nuevo Isabelle, la mujer de Michel, que sigue a pesar de tener ya una edad llevando las riendas de su negocio como si fuera el primer día, y sigue viviendo con una independencia, una autonomía y una seguridad, que desarman a cualquiera que se cruce en su camino.

Philippine, el amor de Rémy, también será un personaje que nos conquiste nada más conocerla: pasional, culta, inteligente, arriesgada, decidida… Sabe lo que quiere y no se anda con rodeos a la hora de conseguirlo. Su historia nos hará sufrir, pero también nos envolverán con el amor, la pasión y las chispas que surgen siempre que están juntos: eran dos seres que estaban destinados a encontrarse.

La exquisita ambientación de la historia, ha sido una vez uno de los puntos fuertes de la novela:nada más abrir el libro, uno viaja en el tiempo y se empapa de los olores, sabores, colores, paisajes y sonidos del siglo XIII. El lector se siente en todo momento en la ciudad de Varennes, en sus bosques, en sus valles… Se empapa del ajetreo de su comercio, visualiza sus casas, sus talleres, el consejo de la ciudad, la escuela, sus tabernas… Todo está tan magníficamente descrito, explicado, retratado, que es una maravilla pasar unos días sumergidos en plena Edad Media.

Vuelvo a destacar aquí, lo muchísimo que me ha gustado ver cómo se intentaba crear una escuela laica, cómo se llevaba a cabo, cómo se buscaba el maestro adecuado, cómo van incluso hasta la universidad de París para encontrar al mejor profesor, pudiendo disfrutar gracias a este viaje, de cómo eran incluso las clases en la universidad en aquellos días: incluso en este pequeño detalle se para con mimo el autor, para que saboreemos un poco de las universidades de aquellos tiempos.

Y otra parte importantísima a la vez que emocionante, es comprobar cómo va evolucionando el comercio: las ferias, la competencia, los impuestos, los aranceles, los usureros, los prestamistas… Es una auténtica maravilla poder disfrutar en primera persona de algo tan importante como es la historia del comercio y de las economías de los pueblos de una forma tan amena y tan instructiva a la vez: me ha encantado ver la evolución, tanto del comercio como de las ciudades, que en estos años vivieron cambios de vital importancia.

Poco más me queda ya que contaros, sólo deciros que si habéis disfrutado leyendo La sal de la tierra, disfrutaréis de nuevo con su continuación y las apasionantes aventuras que los Fleury os tienen preparadas: guerras, amor, historia, comercio, arte, cultura, traición, venganza, lucha de clases, ideales, sueños, pasión… todos estos ingredientes, aderezados con una magistral ambientación en la Europa del siglo XIII y narrada con una prosa amena, dinámica, directa y fluida, os garantizo que serán motivos más que suficientes para que esta historia se saboree y se disfrute como una auténtica delicia. 


miércoles, 18 de enero de 2017

EL SILENCIO DE LA CIUDAD BLANCA

                 El silencio de la Ciudad Blanca de Eva G.ª Sáenz de Urturi

Agosto de 2016. El inspector Unai Ayala se encuentra en la UCI con una bala en el cerebro, víctima del asesino en serie que en aquellos días tenía aterrorizada a la ciudad de Vitoria, y cuyo caso estaba investigando… Unai, en coma, y a punto de ser desconectado de la máquina que lo mantiene con vida, decide ponernos en antecedentes, y contarnos todos los detalles de los crímenes que lo han llevado a terminar en tan dramáticas circunstancias.

Es así, como nos trasladamos nada más empezar, a finales de Julio de 2016. En aquellos días, había fiestas en la ciudad y en las calles se respiraba un ambiente alegre y festivo. Sin embargo, una llamada de su compañera, advirtiéndole de que tienen que reunirse de manera inmediata, hace que Unai tenga que abandonar a su cuadrilla y no dude ni por un instante, por el tono de la llamada, de que algo terrible ha tenido que ocurrir. Y no se equivoca para nada; la noticia no podía ser más alarmante: dos cuerpos desnudos de un chico y una chica, acaban de aparecer en la cripta de la catedral, cada uno de ellos con las manos apoyadas en la mejilla del otro.

El hallazgo de los cadáveres, causa tanto impacto en los policías, no sólo por la morbosidad de los hechos, sino debido a las similitudes que existen entre la escena del crimen actual, y “los crímenes del dolmen”, unos asesinatos que tuvieron lugar 20 años atrás y que causaron verdadero pánico entre la población, por tratarse todas las víctimas de niños y niñas menores de edad, y por la retorcida teatralidad con la que el perturbado criminal ejecutaba todos los homicidios.

Lo más escabroso del caso, es que el asesino en serie acusado de los horribles crímenes, lleva 20 años en prisión, y faltan apenas unos días para que vuelva a pisar la calle, ya que ha terminado de cumplir su condena….¿Está compinchado con alguien del exterior para poder llevar a cabo los asesinatos antes de salir y no levantar sospechas cuando comience a matar de nuevo?¿O es que realmente el convicto lleva todos estos años en prisión acusado de un delito que no cometió?

Al más puro estilo de “El silencio de los corderos” (homenaje en cierto sentido que, en mi humilde opinión, rinde la autora con el título del libro a la inspiración que obtuvo de la relación entre Jodie Foster y Hannibal Lecter), Unai Ayala comienza a visitar en la cárcel a Tasio Ortiz de Zárate, quien, dotado de una gran inteligencia y una personalidad arrolladora, le dice que es indispensable que cuente con su ayuda para detener al asesino lo antes posible, pues, tras llevar veinte años entre rejas, estudiando el tipo de perfil del que ha conseguido que sea él el que esté en la cárcel, le hacen no tener ninguna duda, de que la serie de asesinatos de parejas, no ha hecho más que empezar, y sólo trabajando en equipo lograrán pararlo…

¿Confiará el inspector Ayala en la palabra de un presidario?¿Hasta qué punto duda de su inocencia?¿Podrá resultarle de utilidad la información de la dispone Tasio y que nunca hasta ahora ha querido compartir?

Con este comienzo impactante, cargado de adrenalina y acción, arranca una historia que no nos dará tregua ni por un solo minuto, pues el ritmo vertiginoso y trepidante desde el principio, no hará más que conducirnos hasta un final de infarto, en el que nos quedaremos con la sensación de haber disfrutado y saboreado al máximo cada una de las palabras, cada una de las páginas de esta novela.

No es que esta novela tenga sólo cosas buenas, es que esta novela tiene prácticamente todas las cosas buenas que puede tener una novela. Son tantas, y todas tan bien trabajadas, que una no saber por dónde empezar a describirlas, pues es de estas historias que dejan al lector plenamente satisfecho y feliz, de haber podido disfrutar de un libro tan bueno, tan entretenido y además, con una gran calidad literaria en todos los sentidos.

Comencemos hablando de la fantástica ambientación que ha logrado crear la autora. Es admirable el exhaustivo trabajo de documentación que ha hecho sobre la ciudad de Vitoria, sobre sus monumentos, su historia, sus costumbres, sus tradiciones, su mitología popular, su flora… Todo lo que es relevante para la trama,( y lo que es más remarcable todavía, es que todos los elementos anteriormente mencionados son de vital importancia en la historia), aparecen perfectamente explicados, en profundidad, detalladamente, pero a la vez, su lectura no resulta para nada pesada, todo lo contrario, el lector percibe toda esta información sobre la idiosincrasia de Vitoria como una auténtica delicia, que no hace más que enriquecernos culturalmente y crearnos unas enormes ganas de salir inmediatamente a recorrer las calles de la ciudad.

En segundo lugar, y en lo referente a la estructura de la trama (cómo la presenta, cómo la complica, cómo la entreteje y cómo la resuelve), tengo que decir que me ha parecido magistral. La autora, juega desde un principio con dos historias que transcurren en dos líneas temporales ( 1970 y 2016); las dos historias resultan atractivas, interesantes, envolventes por igual… Una beberá de la otra, para convergir en un final con broche de oro para una emocionante e increíble novela criminal.

En cuanto a los personajes, la novela no sólo gira en torno a Unai y a Tasio. Unai Ayala, relatando su historia en primera persona, nos conquistará desde un primer momento. Unai traspasa las páginas del libro, como la mayoría de personajes que van a ir apareciendo, y nos llega como un hombre bueno,familiar, obsesionado con su trabajo, meticuloso y muy perfeccionista, que a pesar de arrastrar consigo un inmenso dolor por un terrible drama al que tuvo que enfrentarse recientemente, no se ha vuelto huraño ni se ha hundido en la mala vida, sino que ha intentado seguir adelante apoyándose en su familia y en el amor que siente por su profesión. Todos y cada uno de los personajes, nos llegan y nos trasmiten mucho más de lo que uno podría imaginar que unos personajes secundarios pudieran llegar a tocarle tan de cerca. Por ejemplo, el abuelo de Unai, ha sido para mí uno de los personajes con más carisma, con más magia y que más ha conseguido emocionarme de los que me he encontrado en los libros últimamente.

La bondad, el sadismo, la maldad, la agresividad, la arrogancia, el desparpajo, la perseverancia, la lucha, el miedo, el desamparo, la inteligencia, la lealtad, la pasión… Las virtudes, los defectos, las cualidades de cada una de las personas que componen esta historia, nos trasmiten en todo momento el gran trabajo que ha realizado la autora para poder crear un conjunto de personajes de tanta calidad, pues son ellos los que dan vida a la novela, ya que, en mi opinión, si un buen argumento no es llevado a cabo por personajes de calidad extraordinaria, la novela no lograría convencer al lector de la manera en la que ésta lo consigue.

Creo que si me habéis leído hasta aquí, ya no os queda ninguna duda de que recomiendo encarecidamente la lectura de esta novela; no sólo la disfrutaréis los aficionados a la novela negra o de intriga, pues es un libro tan completo, tan lleno de historia, de pasión, de sabiduría popular, de leyendas y tradiciones, de arte, de sentimientos, de superación, de humanidad, de actualidad… Tan bien escrito y con una historia tan bien construida, que estoy plenamente convencida que hará las delicias de todo aquel que lo tenga en sus manos.


Es una novela de las que terminas con pena por haber llegado al final, y porque sabes que vas a tardar en encontrar pronto otra historia que te deje una sensación tan buena… Yo sólo os digo que ya me tarda el conocer la ciudad de Vitoria, pasear por sus calles y esperar al amanecer para quedarme hechizada por “El silencio de la Ciudad Blanca”.




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