miércoles, 12 de julio de 2017

LOS RITOS DEL AGUA

                     Los ritos del agua de Eva García Sáenz de Uturi 

Hoy os traigo la segunda parte de la trilogía de la Ciudad Blanca, lectura que esperaba con impaciencia, ya que como sabéis los que me seguís, El silencio de la Ciudad Blanca fue un libro que me encantó y que me hizo sentir que hacía mucho que no pasaba una novela tan buena por mis manos. Aunque podrían leerse de manera independiente, mi consejo es que se lean en el orden en el que han sido publicados, ya que, aunque los casos no están relacionados, los protagonistas siguen siendo los mismos, y sus historias personales sí que evolucionan a lo largo de las dos novelas.

Han pasado apenas unos meses desde que Kraken consiguió cerrar el caso de los crímenes de la Ciudad Blanca. Aún no recuperado del todo, y con una afasia de Broca que le impide comunicarse verbalmente, una nueva ola de asesinatos requerirá su presencia en el caso como experto perfilador. Además, la primera víctima que aparece, Ana Belén Liaño, es alguien que tanto Unai como su cuadrilla conocen muy bien: fue el primer amor de todos ellos en el verano de 1992, un verano que les marcaría para siempre y que supondría el adiós a la infancia y a la inocencia de cada uno de ellos.

Al igual que en la anterior novela, los asesinatos perpetrados en ésta, tendrán también un claro perfil histórico, y eso es, en mi opinión uno de los mejores aspectos de la trilogía. De hecho, en esta ocasión, el primer cadáver aparece en el túnel de San Adrián, un lugar con una importante carga histórica, sumergido en un caldero de la Edad de Bronce, colgado boca abajo, siguiendo los pasos de un ritual celta de hace 2600 años, tal y como les informará posteriormente  un historiador experto en el tema. El asesinato de esta mujer impacta todavía más, al saberse que está embarazada… El embarazo es claramente una parte del rito que sigue el asesino, y Alba, la subcomisaria y pareja de Unai, está embarazada, y este hecho puede hacer que Kraken entre como candidato en la lista de los elegidos del perturbado criminal…

La novela va a estar dividida en dos tramas que se irán alternando a medida que avanzamos en nuestra lectura: la que transcurre en la actualidad, y gira en torno a la investigación criminal que nos ocupa, y otra que nos llevará hasta el verano de 1992, año en el que Unai y su cuadrilla decidieron ir a un campamento organizado por la facultad de Historia de Santander, en el que pasarían varias semanas reconstruyendo un antiguo poblado cántabro. Nos daremos cuenta rápidamente, que los hechos que tuvieron lugar en aquel campamento, estarán estrechamente relacionados con la trama actual, ya que los personajes en ambas tramas son prácticamente los mismos.

La fórmula que la autora emplea para narrar los hechos, el patrón que sigue para estructurar la novela, es el mismo que en la anterior; ha encontrado una fórmula magistral para enganchar al lector, para encandilarlo con sus personajes, y especialmente cautivarlo con la cuidadísima ambientación de la novela y los hechos históricos que rodean o incluso, son parte de la trama. La pasión por Vitoria, por sus pueblos, por su cultura, por sus gentes, por sus tradiciones, por su historia, se puede palpar y saborear en cada párrafo de esta novela. Hace que necesites conocer la ciudad, visitarla, perderte en sus pueblos, en sus parajes, enamorarte de sus fiestas, de sus calles… Nunca he estado allí, pero os aseguro que tras leer estas dos novelas, siento que conozco la ciudad y sus alrededores, y se ha convertido para mí en una de las ciudades más bonitas y más interesantes de nuestro país. En esta ocasión además, la autora nos lleva también a conocer pueblos de Cantabria, y los recrea con el mismo mimo y detalle que hace con su ciudad natal.

Otro de los puntos fuertes de la novela son los personajes. Impecable el trabajo que escritora hace en este sentido con ellos, cómo los lleva a sus límites, cómo los arrastra hasta la desesperación, cómo saca lo peor y lo mejor de cada uno de ellos de la manera más desgarradora… Porque los personajes de Eva García Sáenz se caracterizan por su fuerza, pero también por lo viscerales que son, lo complejos que son, y las complicadas situaciones personales que arrastran todos y cada uno de ellos que marcan duramente su día a día. En esta segunda parte de la trilogía, conoceremos un poco más en profundidad el pasado de Alba y entenderemos mejor el porqué de su hermética personalidad. Estíbaliz, la inseparable e incondicional compañera de Kraken, cobrará mayor protagonismo en esta novela, y también la veremos resurgir poco a poco de las cenizas en las que su duro pasado la había sumido. Y luego está el personaje de los personajes, el abuelo, que sólo su presencia en escena ya nos pone una sonrisa en los labios y nos transmite una paz, una serenidad y un sentimiento de hogar, que lo queremos tener en nuestras casas, en nuestras vidas a la primera de cambio. !Qué maravilla de personaje!

En cuanto a la temática, las distintas relaciones familiares, los diferentes tipos de familia que podemos encontrar, son el eje central de la historia. Cómo lo que sucede en nuestra infancia y en nuestra preadolescencia, va a marcar para siempre nuestro futuro, nuestra personalidad y nuestra manera de entender, de afrontar y de sentir en la vida… y por supuesto, no todo el mundo tiene la suerte de haber vivido una infancia feliz y tranquila, exenta de problemas, de malos tratos, de desgracias, de pérdidas, de enfermedades, de pobreza…

En cuanto al caso criminal de la novela, insistir de nuevo en lo mucho que me gusta el perfil histórico que le da a los asesinatos, y cómo mezcla la historia y la antropología para que el asesino ejecute cada uno de sus crímenes. Es un telón de fondo de lo más atractivo, y si eres como yo, amante de la novela negra y de la histórica, no podría haber encontrado un ejemplo mejor en que este tándem estuviera reflejado. Decir que los aspectos que subyacen tras la trama criminal, son en esta ocasión verdaderamente delicados, de esas cosas que nos parecen imposibles cuando las leemos, pero que sabemos que sí, que lamentablemente ocurren y están ahí, y duele, duele realmente saber que puede haber mentes tan perturbadas.

Como puntos negativos en este sentido, tengo que admitir que el factor sorpresa en cuanto al asesino o a los porqués de los asesinatos, no los ha habido como en la primera novela, que había logrado dejarme boquiabierta; esta vez, he sido capaz de intuir los motivos e incluso desvelar la identidad de alguno de los personajes relacionados con los asesinatos o con el asesino, mucho antes de llegar al final, aunque por supuesto hubo detalles que necesité que fueran contados por la autora en los últimos capítulos. Aún así, mi interés por la historia no decayó en ningún momento, y me siguió pareciendo de lo más entretenida de principio a fin.

También tengo que mencionar, aunque no puedo entrar en detalles para no destripar la novela a nadie, que hubo un par de acontecimientos y situaciones en la trama relacionadas con los personajes, que me resultaron un poco forzadas o que me ha parecido que se han desarrollado un poco precipitadamente o incluso han sido incluidas en la historia un poco con calzador, y son también parte de las razones por las que la novela en esta ocasión no lleve la máxima puntuación.


Para finalizar, no me queda más que recomendaros nuevamente la lectura de esta novela que yo he terminado con pena, pues me apetecía seguir en Vitoria acompañada de esta maravilla de personajes. Espero con ansia el cierre de la trilogía, con la que estoy convencida que Eva García Sáenz de Urturi volverá a conquistarme con una nueva apasionante y trepidante trama criminal, que volverá a rodear con una marco histórico que logrará cautivarme una vez más. De la ambientación, ¡qué voy a decir!, que soy ya una enamorada de Vitoria sin conocerla y que estoy deseando visitarla y dejarme hechizar en primera persona por toda su magia y encanto.


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